VENDEN CARNE DE BURRO EN ARGENTINA: CUÁNTO SALE Y QUÉ DICE LA LEY SOBRE SU CONSUMO

 


Una prueba piloto en Chubut vendió cortes a $7500 el kilo y reabrió el debate sobre la carne de burro.

Una prueba piloto realizada en la provincia de Chubut ha reavivado el debate sobre la incorporación de la carne de burro a la dieta de los argentinos. El proyecto, liderado por el productor Julio Cittadini, consistió en una venta experimental y controlada que generó una fuerte repercusión mediática, no solo por lo exótico de la propuesta, sino también por el interrogante sobre si este producto puede consolidarse como una alternativa económica viable frente a los cortes vacunos tradicionales.

Venden carne de burro en Argentina: cuánto sale y qué dice la ley sobre su consumo
Desde el punto de vista normativo, la faena de burros no está prohibida en el país, pero se encuentra sujeta a estrictas regulaciones que hoy limitan su expansión. Actualmente, no existen frigoríficos habilitados para el tránsito federal de esta especie, lo que significa que su comercialización depende exclusivamente de permisos provinciales y de la supervisión directa del SENASA. En el caso de la experiencia en Trelew, la venta se circunscribió a la jurisdicción local bajo una modalidad de ensayo para evaluar la capacidad de respuesta del matadero y el comportamiento del mercado.

Uno de los datos que más sorprendió a los consumidores fue el precio: los cortes se ofrecieron a $7.500 el kilo, un valor competitivo que, sumado a las características del producto, provocó que la mercadería se agotara rápidamente. Según Cittadini, la carne de burro posee una similitud organoléptica sorprendente con la vacuna, afirmando que es “difícil distinguirlas” tanto por su aspecto como por su gusto.


Desafíos para la reglamentación y escala nacional
Pese al éxito inicial de la prueba, referentes del sector cárnico, como Sebastián Parra, mantienen una postura cautelosa. Para que la carne de burro deje de ser una curiosidad local y llegue a las góndolas de todo el país, es indispensable la habilitación de plantas frigoríficas específicas y la creación de un marco normativo nacional que garantice la trazabilidad y las condiciones de cría.

“No lo vemos como una necesidad urgente, pero la repercusión no es mala”, señaló Parra, reconociendo que la suba de la carne vacuna empuja la búsqueda de nuevas proteínas.

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